Bronnie Ware ha trabajado por muchos años en cuidados paliativos. Sus pacientes son aquellos que son enviados a casa a morir. Ella señala que las personas crecen mucho cuando enfrentan su propia mortalidad.
A lo largo de los años Bronnie le preguntado a sus pacientes acerca de los remordimientos que han tenido o qué hubieran hecho diferente. Ella ha recopilado los Cinco Remordimientos más Populares Antes de Morir.
El Remordimiento más popular es:
Deseo haber tenido el coraje de haber vivido una vida honesta conmigo mismo, no la vida que otros esperaban de mí.
Si hoy fuera su último día de vida. ¿Vivió una vida honesta consigo mismo? ¿Vivió usted una vida de inquebrantable integridad hacia sí mismo?
Note que cuando nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad nos damos cuenta de cuánto deseamos vivir. Nos damos cuenta que el concepto de yo tiene una enorme importancia: mi vida, mi existencia (o para ser más claro: mi única vida, mi única existencia) llega a su fin.
Deseamos vivir, y ese enorme deseo a vivir está en consonancia con nuestra naturaleza primero como ser vivo y luego como ser humano. La naturaleza humana es la que nos hace conscientes que somos seres vivos.
Lo que nos cuenta Bronnie es que muchas personas al morir reconocen que sus vidas fueron dictadas por otros. Este dato es muy interesante: De alguna forma entienden que eso estuvo mal. No es un ejercicio mental agradable el imaginarse morir sabiendo que gastaste tu vida haciendo algo que estuvo fundamentalmente incorrecto.
Pero, para ser íntegro consigo mismo, primero hay entender quién es el yo y cómo el yo determina lo que siento (y no al revés). Una vez que entendamos eso, podemos detectar las líneas de pensamiento que nos alejan de pensar en nosotros mismos y lo que queremos.
¿Por qué vivir una vida honesta consigo mismo es lo correcto? Algo es malo o correcto con respecto a algún código de valores definidos por la ética. Esos valores se definen de acuerdo a lo que entendamos del mundo físico en que estamos y cómo lo entendemos.
Intrínsecamente la humanidad comprende que la realidad física no tolera inconsistencias: ni se puede violar la ley de causa y efecto ni las cosas llegan a tener características que nieguen su naturaleza (A es A). Al vivir en un universo donde las inconsistencias son físicamente imposibles, y sabiendo que la vida es un fenómeno físico, entonces si yo soy “A” pero vivo como si fuera “no A” constituye una inconsistencia, una negación de mi naturaleza.
Ahora considere si tiene sentido que exista una dimensión que no es esta dimensión. Una dimensión que es llamada la “espiritual” que no es material. Que existan espíritus o almas que no son cuerpos físicos. Que “A es no A”. Que este mundo material es maligno, que cualquier deseo material es pecado, que lo ideal es el rechazo de lo material.
Aceptando el universo tal y como es, queda la pregunta de cómo consigo entenderlo para poder vivir en él. El ser humano a diferencia de los animales, tiene como única herramienta de sobrevivencia su capacidad de razonar: integrar mediante un proceso lógico las sensaciones que percibe de la naturaleza. El proceso de integración genera conocimiento.
Ahora considere la afirmación que en lugar de usar la capacidad de razonar, dependemos de revelaciones supernaturales para obtener conocimiento. O que el conocimiento es aquello que el corazón (caprichos) dicte. O que el conocimiento no es posible, es una ilusión. O que usted no es capaz de tomar sus propias decisiones, un grupo de iluminados lo hará por usted.
Una propiedad del uso de la razón es que voluntario. Alguien puede decidir no usarla, teniendo como resultado la muerte. Por otra parte, una persona puede decidir tener a la vida como máximo valor. Por decisión propia, el ser humano aprende a sustentar la vida, y a descubrir los valores derivados para sustentar la vida. Un código de valores aceptado por decisión propia es un código moral.
Si usted realmente valora vivir, su código moral tiene como absoluto punto de referencia la vida, su vida. Felicidad entonces resulta del logro de los valores de uno.
Ahora considere la afirmación que la vida en la Tierra es una vida de sacrificio de uno mismo por el bien de los demás. Que la felicidad se obtiene en el rechazo de la felicidad. O que la felicidad consiste en dejar ser uno mismo para unirse al flujo del universo [renunciar a la existencia individual]. Que la felicidad se obtiene al buscar regresar a la era de las cavernas (o a volver andar de cuatro patas) [desear regresar al pre-industrialismo donde la expectativa de vida era de 30 años, en extrema pobreza]. Que felicidad del ser humano no importa, que ser un ser humano es algo tan malo que la “naturaleza” debe ser protegida de ese maligno ser.
Viveza intelectual
¿Sabe cuál es el secreto para dominar a miles de personas, el secreto del dictador moderno? Ya no es el uso de la fuerza. El dictador moderno usa técnicas más sofisticadas, técnicas que son producto de muchos años de mejoramientos en el arte de dominar, de muchas iteraciones. Este es el secreto: Concéntrese en destruir al individuo, hágalo sentir pequeño, hágalo sentir culpable. Destruya sus aspiraciones, su integridad. Establezca un ideal inalcanzable y hágalo sentir culpable por no alcanzarlo. Individuos debilitados por sentimiento de culpa son mucho más fáciles de manipular.
Si desea ser feliz, debe evitar por completo el adormecimiento intelectual en el que la mayoría de personas gastan sus vidas. Debe despertar a la viveza intelectual. Debe cuestionar cuáles son sus valores y los valores de cualquier tendencia o movimiento que surja o esté de moda antes de aceptarlo.
El uso de la razón afecta nuestras decisiones cotidianas, y nos obliga filtrar lo que tiene valor de lo que no. Comprenda que el que mayoría crea algo no lo convierte en verdadero.
Piense por ejemplo en el cuido del medio ambiente. Según lo que hemos discutido hasta ahora, el único motivo por el que debemos cuidar el medio ambiente es porque hay un demostrable beneficio hacia el humano al hacerlo. No debiéramos tirar la basura fuera de los basureros (tal como vergonzosamente muchos hacen) porque si tenemos un ambiente contaminado nuestra salud y calidad de vida se degradan. Contaminar nuestros ríos y nuestras fuentes de agua significa muerte para nosotros. Pero esta relación entre contaminación y degradación humana debe ser demostrable mediante un proceso lógico. Proteger al medio ambiente solo porque sí no tiene justificación moral: Recuerde que “moral” o “ético” solo es aplicable al ser humano, específicamente a su capacidad del libre albedrío.
Es muy peligroso abandonar el uso de la razón y apresurarse a tomar una posición que demonice al ser humano, tal como los activistas del Cambio Climático Antropogénico ansiosamente animan.
Antes de que tome la decisión de renunciar a su automóvil y a la electricidad misma, examine:
1) Ésta lista de científicos y sus cuestionamientos contra la opinión dominante sobre el calentamiento global.
2) El contenido de las conferencias pasadas del International Conference on Climate Change, como ésta.
En general, cualquier movimiento o tendencia o grupo que predique el autosacrificio de cualquier forma, es inmoral porque promueve la negación del individuo, de los derechos individuales, derechos que necesitamos pues nos permiten buscar la felicidad por nosotros mismos.
Siendo que la felicidad se lograr al satisfacer los valores de uno, es precondición ser productivo en la realización de objetivos personales. Ese es el verdadero significado de ser humano. Ser más humano no es ser más altruista.
Los logros de la humanidad no se deben gracias al altruismo, colectivismo. Se deben a la búsqueda de los logros individuales. Ni siquiera los científicos piensan en términos altruistas al hacer su trabajo.
Por favor no confunda altruismo con bondad, buena voluntad o respeto por los derechos de los demás. Esa no es la definición del altruismo. El altruismo sostiene que una persona no tiene derecho a existir por su propio beneficio, que la única justificación de su existencia es el servicio a los demás y que el auto-sacrificio es su máximo deber moral.
La búsqueda del altruismo destruye al individuo y consecuentemente a su sociedad. Al respecto David Brooks escribió un artículo, que aunque comete el grave error semántico de afirmar que “ser más altruista” es ser “más humano”, hace la asociación entre el declive Estados Unidos y su actual énfasis hacia el altruismo y su abandono del espíritu productivo.
La felicidad del individuo es su responsabilidad, no es la responsabilidad ni del cónyuge, o de la familia o del gobierno (siendo el gobierno solo un protector de derechos individuales y no un regulador social de ninguna naturaleza).
La felicidad se obtiene de la celebración de su existencia como individuo. Dese cuenta de ello ahora para que pueda decir al final de sus días que cumplió con la obligación moral de haber vivido una vida honesta consigo mismo, y no la vida que otros esperaban de usted.