Ignore a los trolls
Como repetidas veces he expuesto, la razón de ser de los medios sociales, y lo que lo hace diferente de cualquier otro medio, es su habilidad de conectar personas con tanta facilidad.
En tiempos de otrora, si quería expresar mi opinión sobre un artículo del periódico, debía escribir una carta, depositarla en la oficina postal, esperar que los del periódico leyera la carta y cruzar los dedos para que hubiera alguna oportunidad (muy lejana por cierto) de que se publicara.
Esos tiempos ya pasaron. Los medios sociales permiten publicar con gran velocidad cualquier reacción a cualquier idea. Mis ideas y opiniones pueden ser leídas por una buena cantidad de público y hasta empezar toda una revolución o protesta colectiva si la idea encuentra campos fértiles y si la idea es fértil en sí misma, es decir, si es un meme.
Los memes tienen una muy alta difusión que es ahora catalizada por los medios sociales.
No todo es perfecto: Los trolls andan merodeando

Las innovaciones tecnológicas siempre serán susceptibles a usos inútiles o destructivos. Un martillo o una rueda pueden usarse para matar a alguien. Pero eso no significa que entonces el martillo o la rueda sean las causas del daño hecho. Tampoco significa que los humanos somos tan inútiles que no se nos debiera permitir usar avances tecnológicos.
El progreso de la humanidad no se debe al temer usar algo nuevo, algo mejor, ni a la fuerte regulación generalizada sobre los derechos individuales.
El progreso de la humanidad se ha logrado gracias a la valentia de intentar lo diferente, cuestionar el status quo, aceptar los riesgos y a la vez encontrar formas de neutralizar los usos malignos sin eliminar la innovación obtenida.
De igual forma, los medios sociales pueden usarse para cosas tan viles como facilitarle el trabajo a un pederasta, fomentar el odio populista, o simplemente causar ruido o burla.
Aquí entra en escena una especie de criatura desagradable que habita en los linderos de las redes sociales, el llamado troll. En palabras de Tom Foremski:
los trolls son personas que se toman el tiempo para dejar comentarios fútiles, usualmente abusivos que matan conversaciones en los blogs, foros y en otros tipos de medios sociales.
No son usuales, pero están ahí, esperando su oportunidad para destruir, para basurear, para chotear.
¿Qué motiva a un troll?
La única motivación de un troll es saber que pudo molestar a alguien, punto.
Imagínese que usted ha lanzado por web un producto. Empieza a tener retroalimentación muy variada: positiva, críticas constructivas, usuarios sugiriendo mejoras, usuarios justamente molestos que quieren ser escuchados, spam, y por ultimo comentarios destructivos de un troll.
Usted sabrá entonces que salvo al spam, se debe contestar de manera responsable y a tiempo a todo comentario de los usuarios. Pero, ¿y los comentarios de los trolls? Aún si usted encuentra el perfecto y mejor justificado contra-argumento para el comentario del troll, NO LE CONTESTE DE VUELTA. Al troll no le interesa saber si tiene razón o no. Al troll no le interesa mejorar el producto. Al troll le interesa haber molestado suficientemente al dueño del producto como para que le generara una respuesta. Si usted le contesta, le está aplaudiendo la gracia. Si usted si quiera lo nota, lo está animando a hacer en su senda de troll.
Esa actitud de alguna forma me recuerda a la Voraz Bestia BugBlatter de Traal, de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, un animal tan increíblemente estúpido que cree que si usted no es capaz de verlo, él tampoco puede verlo a usted, estúpido como un cacho de madera pero muy, muy voraz.
¿Cómo identificar a un troll?
Los trolls más fáciles de identificar son los corrientes, que dicen vulgaridades de palabra por medio.
Pero hay trolls un poco más sofisticados que logran articular unas cuantas ideas juntas y logran decir algo no vulgar pero sin ningún fundamento, sin ningún argumento, a partir de falacias, mentiras, solo sienten envidia y quieren crear disensión injustificada. En síntesis, solo quieren hacer ruido y capturar atención.
¿Pero entonces no puede disentir?
En ningún momento quiero dar a entender que no hay que disentir, pero hay que saber cómo hacerlo para ser efectivo. Hay un artículo maravilloso de Paul Graham llamado Cómo disentir, por favor léalo, es simplemente maravilloso en donde detalla seis diferentes grados o estados de desacuerdo, una jerarquía.
Con el fin de animarlos a leer el ensayo de Paul, nada más resumiré el contraste entre la forma más básica y la más poderosa.
La forma más básica de desacuerdo es cuando alguien simplemente dice:
“Usted es un estúpido”.
Nada más.
La forma más poderosa de desacuerdo:
El punto principal del autor parece ser x, debido a que dice:
<cita textual>
Pero eso es incorrecto porque…
Note que esta forma de refutación es poderosa porque
- Cita directamente lo que el autor ha dicho, no lo que otros han dicho acerca del autor.
- Deja claro que x es producto de la interpretación de lo que dijo el autor.
- Cita textualmente lo que causó la interpretación x.
Aunque alguien puede usar la forma más poderosa para disentir, eso no significa que esté diciendo cosas correctas, pero establece una estructura de argumentos que permite una discusión mejor encausada, y permite distinguir deshonestidades o actitudes infantiles.
¿Está de acuerdo conmigo? Le invito a que se exprese, ya sea a favor o en contra de este post.
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