Mandando al ICE al carajo
El miércoles pasado salí al medio día hacia la Agencia del ICE. Quería un plan con un buen acceso a internet desde mi celular. Después de más de de dos horas de fila, una muchacha muy amable me atiende y procede con el trámite. Después de una aparente lucha contra el sistema, la muchacha me dice que hay un pequeño inconveniente con el sistema, pero que me puedo ir y en 20 minutos mi línea queda funcionando.
Salgo de la Agencia a las 5 pm sin el plan activado. Sumando el tiempo de transporte ida y vuelta a la Agencia he perdido medio día.
A las 6:30 pm la línea con el plan nuevo sigue sin funcionar. Llamo al 1115 y me dicen que en el sistema pueden ver que no está activado pero que lo van a escalar a los jefes para que lo arreglen, que espere tranquilo unas horas mientras lo arreglan.
El jueves a las 9:00 am todavía no puedo usar mi plan nuevo así que llamo de nuevo al 1115 y esta vez me dicen que la muchacha de la Agencia no registró el SIM así que tengo que ir de nuevo a una Agencia para que lo registren en el sistema. Le digo que no quiero ir a gastar otro medio día en la Agencia haciendo fila que si no hay alguna forma en la que me pueda evitar el viaje. Me dice que no.
Llego a las 9:30 am a la Agencia, a hacer fila. Salgo alrededor de las 11:00 con la línea trabajando. Otro medio día perdido, pero parece que al menos ya todo está bien.
Al medio día del jueves [una hora después] la línea deja de funcionar. Mis adentros empiezan a contraerse en sufrimiento ante la expectativa de perder otro medio día en la Agencia. No puede ser. No tiene sentido. No acepto que tenga que hacer fila otra vez.
Salgo para la Agencia [la que está en el Outlet Mall] con el afán de no hacer fila de nuevo. Le explico la situación al guarda y me dice que tengo que hacer fila, que ni siquiera entre. Creciendo en impaciencia y frustración le pido que me llame a sus superior para yo explicarle la situación. El guarda ya bastante enojado me dice que no, le sigo insistiendo y me dice que el superior no está que me vaya a salir fila fuera de la Agencia. Muy frustrado le digo que no puede ser que vaya a perder otro medio día haciendo fila… que ya perdí un día entero haciendo fila para el mismo tema. El guarda cada vez más molesto me dice que no, que haga fila.
El nivel de mi enojo llegó a niveles enormes. Me voy apretándome los dientes hacia mi carro, sin entender cómo el ICE me trata como maleante al no dejarme entrar a la Agencia, sin oportunidad de conversar con un superior y explicar mi situación, todo eso a pesar que tengo con ellos además de la línea del celular, la línea fija de la casa con un servicio de Internet de 6 MB. Por qué me tratan como si yo fuera pordiosero que voy a pedirles dinero?
Sentado en mi carro, trato de analizar la situación: Ciertamente el ICE tiene la libertad de tratarme como les dé la gana. El ICE no tiene por qué tener un modelo de negocios que me guste. Si yo fuera el ICE yo tendría un modelo de negocios en el cual los clientes que le genera más ganancias [o los que van a adquirir servicios nuevos] tienen trato preferencial, acceso rápido al servicio al cliente. Yo haría eso, pensé, por que los clientes que generen mayor o nuevos ingresos son los que mantienen a flote el negocio.
Sin embargo no soy el ICE e ignoro cuál es el modelo de negocio que tiene al cual no le interesa que un cliente como yo pierda día y medio en un trámite. El ICE es libre de tener el modelo de negocio que le dé la gana. Pero también yo soy libre de tener el proveedor de servicios que me dé la gana. Soy libre de buscar al proveedor de servicios que me trate con dignidad y sea respetuoso de mi tiempo. Ese razonamiento junto con el enorme enojo que tenía me llevó a pasar por Tigo.
“Pero Tigo es una basura de servicio!!” Algunos dirán. Digamos que sea cierto: No me importa. Ya el problema no era quién daba el mejor servicio. El problema era que ya yo no estaba dispuesto a lidiar con el ICE nunca más. En el momento en el guarda evitó que yo entrará a la Agencia y evitó que yo hablara con alguien superior sucedió una cosa irreversible: me perdieron. No acepto que cada trámite que yo vaya a hacer al ICE consuma medio día de mi vida. Ya había perdido un día entero de no pasarlo con mi esposa, mis mascotas, trabajar en mis proyectos personales y hacer negocios. Ese día se esfumó de mi vida, no lo tendré nunca más. No se me extenderá mi vida un día más en compensación de las filas que hice en el ICE. El ICE está haciendo con mi tiempo lo que le da la gana, ya no se lo permitiré.
Aún visiblemente enojado, entro a Tigo, el guarda muy amable me hace pasar. Y hago lo que nunca hago: hablar con alguien en la pequeña fila que había. Sí había fila, pero corta. El fascinante señor con el que entablé conversación, estaba también muy frustrado, pero con la situación del país en general. Hablamos de eso y luego le comenté que parte del problema del país se reflejó en mi reciente experiencia con el ICE. El guarda escuchó toda mi conversación, se me acercó y me dijo: “Señor disculpe, no pude evitar escuchar que busca adquirir servicios nuevos de Tigo, si gusta pase a esa caja para que lo atiendan de una vez.” Casi se sale corriendo una lágrima por mi rostro. Eso es todo que quería escuchar de alguien: “Somos proveedores de servicios y queremos hacerlo feliz”.
En cuestión de quince minutos, ya tenía el contrato para internet de 6 MB y teléfono fijo. Me prometieron que el día siguiente iba a estar todo instalado.
Salgo rápidamente de Tigo y me dirijo a otra Agencia del ICE [esta vez en Terramall] para tramitar la cancelación de todos mis servicios. Fue una fila larga y un trámite arduo y además tuve que pagar una multa por cancelación del plan que nunca usé. Pero ya no me importaba, estaba feliz de saber que no volvería a poner un pie en una Agencia del ICE nunca más [salvo para algo que tenga que ver con electricidad, lamentablemente en Costa Rica todavía no somos libres de escoger a quién le pagamos por la electricidad, como no somos libres para muchas otras cosas más].
A las 6 pm salgo de la Agencia del ICE, camino 50 metros e ingreso a Claro para pedir un plan con acceso a internet. A las 6:15 salí con una línea funcionando con full internet. Bravo Claro!
Para el viernes al medio día ya tenía internet y teléfono fijo de Tigo instalado en mi casa, sin ninguna queja qué reportar. Soy feliz ![]()
Es decir, me dí el sabroso lujo de mandar al ICE al carajo.
En Costa Rica somos sujetos a muchísimas coersiones estatales. En Costa Rica no tenemos un mercado libre. En Costa Rica tenemos un mercado híbrido, competencia altamente regulada por el Estado.
Mas en esa poquita competencia que existe, podemos disfrutar a cierto grado escoger el oferente que queramos, en algunos casos.
El trato que me dio el ICE me hace pensar que no entienden que son un gran dinosaurio con grandes probabilidades de extinción. No entienden que a nadie le importa si son “amigables con el ambiente”, “socialmente responsables”… eso no significa nada con respecto a lo que les permite financieramente ser rentables. No entienden que si fastidian a los clientes, los clientes se irán a la competencia, como en mi caso.
Aquí puedo tener premisas falsas con respecto al ICE en el siguiente sentido: puede ser que el que fastidien y pierdan clientes como yo no tenga ningún efecto en su rentabilidad. Me cuesta mucho creerlo, pero si fuera así, me alegra que ya no soy cliente de ellos: No tendrían ninguna motivación para tratarme bien ni hacerme feliz.
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